¿Quién dijo que el aceite de oliva solo sirve para lo salado? Hoy rompemos mitos fusionando nuestra crema de avellanas y algarroba con el carácter frutado del aceite. Una merienda saludable, local y brutalmente deliciosa.
🌰 Ingredientes
- 2 rebanadas de Pan de Hogaza o Masa Madre (tostado crujiente).
- 1 bote de Crema de Avellana y Algarroba (la alternativa mediterránea al chocolate).
- 1 Naranja de mesa dulce.
- Unas escamas de Sal Maldon.
- EL TOQUE MAESTRO: Un buen chorro de AOVE Aceite Ecológico Arbequina 100% (500ml).
👨🍳 Preparación en 3 minutos
1. El lienzo crujiente
Tuesta el pan. Queremos que esté caliente para que, al untar la crema, esta se funda ligeramente y libere el aroma a avellana tostada.
2. La base cremosa
Unta una capa generosa de Crema de Avellana y Algarroba. No escatimes, queremos disfrutar de esa textura increíble.
3. El frescor cítrico
Pela la naranja "a lo vivo" o córtala en rodajas muy finas y colócalas encima. La acidez de la naranja limpia el paladar y contrasta de maravilla con la densidad de la avellana.
4. El secreto: Aceite y Sal
Ahora viene la magia. Riega por encima con un hilo de AOVE Arbequina Ecológico. La grasa saludable del aceite potenciará el sabor del fruto seco.
Para terminar, rompe unas escamas de sal con los dedos y déjalas caer por encima.
💡 ¿Por qué funciona?
La avellana y el aceite de oliva son "primos hermanos" en el Mediterráneo. Al juntarlos con la sal, creas un sabor que recuerda al caramelo salado pero en versión saludable y gourmet.